CUENTO DE SABIDURÍA: ATRAES LO QUE PIENSAS


Un viajero estaba cansado y sudoroso bajo el sol implacable del día. Extenuado, siguió caminando buscando un sitio donde descansar. 

Mientras caminaba pensó lo agradable que sería disponer de una cama. Y su pensamiento se hizo realidad, pues vio debajo de un árbol frondoso una cama confortable. 

No se lo pensó dos veces, se acostó y se quedó dormido.

Después de dormir un rato, se levantó y pensó lo agradable que sería darse un baño. Siguió caminando y al instante se encontró con un río de aguas cristalinas, por lo que aprovechó para bañarse.

El viajero estaba descansado y limpio, pero tenía hambre, por lo que pensó lo agradable que sería degustar una sabrosa comida. Siguió caminando y tras unos pasos se encontró con una enorme casa de madera. La dueña, una viuda con tres niñas, se le acercó rogándole que le tapase un pequeño agujero del tejado a cambio de un poco de dinero y de una suculenta comida. El viajero aceptó encantado. Arregló el tejado, comió la sabrosa comida y recogió el dinero por su servicio.

El viajero, muy feliz, prosiguió el camino. Con el dinero que había recibido tenía para comer buenos manjares durante una semana. De súbito le asaltó una idea: «¡Mira que si unos ladrones me roban el dinero! Tendré que ir con cuidado». Caminando con el temor a ser robado al llegar a un pequeño bosque se encontró con tres ladrones que le robaron todo el dinero.


Cuento del libro Cuentos de Luz para el Alma de Ricard López