Un discípulo le dijo a su maestro: «¿Qué debo hacer para no sentirme molesto? Me siento mal y sufro cuando estoy con personas que critican a los demás. No soporto a los que son ignorantes, egoístas, mentirosos e hipócritas».
El maestro le respondió: «¡Vive como las flores!».
El discípulo preguntó: «Maestro, ¿cómo hago para vivir como las flores».
Y el maestro señalando unas flores le dijo: «Míralas, ellas nacen en el estiércol, y sin embargo son puras y huelen bien. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo putrefacto de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Así debes ser tú. Preocúpate de ti mismo y no permitas que los defectos de los demás sean motivo para molestarte. Déjalos ser y limítate a perfumar la vida siendo virtuoso. Así viven las flores».
Cuento del libro Cuentos de Luz para el Alma de Ricard López
