Dos amigos paseaban por la calle principal de una céntrica ciudad y vieron que había, en un lado de la calle una casa de citas y en el otro un templo.
Uno de los amigos optó por el prostíbulo y sus hermosas mujeres, y el otro prefirió ir al templo para escuchar la disertación de un sacerdote.
Transcurridos unos minutos, el hombre que estaba en el prostíbulo con una prostituta en vez de tener una relación con ella, se limitó a conversar profundamente sobre la vida. Por el contrario, su amigo estaba distraído en el templo y en vez de escuchar las palabras del sacerdote, su mente fantaseaba con las mujeres de la casa de citas.
De esta manera, el hombre que estaba en el prostíbulo obtuvo las mismas virtudes como si hubiera estado en el templo, y el que estaba en el templo acumuló las mismas faltas como si hubiera permanecido en el prostíbulo.
Cuento del libro Cuentos de Luz para el Alma de Ricard López